Caminos Vivos

Bien de Interés Cultural - Monumento

Enclave cultural

Marchena

Marchena

Podemos decir que la muralla de Marchena se construyó en un mismo período, en la etapa final de los almohades, y que utilizaron una fábrica homogénea a base de cajones de tapial. Se han encontrado similitudes, en cuanto a las dimensiones y composición, entre el tapial del recinto de la Madina y el utilizado en el del Parque.

El cerco defensivo fue levantado ex novo por los almohades en el primer cuarto del siglo XIII, ya que según los resultados de diferentes excavaciones no hay signos de que la muralla se apoye sobre alguna estructura previa a la misma.

En principio, estuvo conformado por dos recintos amurallados: El de la Alcazaba (donde se encontraba el alcázar) y el de la Madina (donde se desarrollaba la antigua ciudad), pero poco tiempo después, muy probablemente en una etapa almohade muy tardía o incluso cristiana muy inicial, se construyó el recinto secundario del Parque, también amurallado.

Con respecto al recinto de la Alcazaba, se ubicaba en el cerro de la Mota, el lugar más prominente de la localidad, desde donde se divisaban poblaciones cercanas.

El proceso de construcción de la muralla, al menos en el sector nororiental excavado, se lleva a cabo a través de una doble zapata construida sobre una serie de rellenos de tierra con fragmentos de cerámica muy diversa, sobre todo calcolítica y romana. Los constructores aprovecharon la pendiente del cerro de la Mota para incorporar una estructura en talud que se apoyaba directamente sobre la loma y que se hizo de forma paralela a los cimientos de la muralla, con la intención de crear un sólido refuerzo sobre el que poder construir una muralla firme. Luego se colmató el espacio intermedio mediante capas de tierra separadas por tongadas de cal hasta conformar el nivel de liza definitivo. Seguidamente se concluyó la muralla a la que se le incorporó un remate almenado, así como a la estructura ataluzada que adquirió un aspecto de barbacana y sirvió como tal.

Al recinto se accedía por dos puertas: el arco del Tiro, que conectaba la ciudad con la alcazaba, y la puerta de Carmona, que conectaba el campo con la alcazaba. Esta última estaba flanqueada por una pequeña torre albarrana poligonal, conocida como Torre del Oro.


Fuente: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Educación, Cultura y Deporte.



http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i19605